Los grupos de
edad de mi entorno varían entre niños, jóvenes y adultos.
La principal
diferencia es la manera en la que se dirigen de un grupo al otro, utilizando palabras
cordiales como “usted”, manteniendo la comunicación basada en el respeto y, en
ocasiones, subordinada en cuanto se refiere a hablar con mayores.
Como por ejemplo,
la familia está completa y empiezan a saludar a todo el mundo. Nat, la más
pequeña de la familia, saluda a sus primos efusivamente, y, al llegar a sus
tíos, lo que dice es “hola abuelita, cómo está?”, “Tía, ¿Cómo ha pasado?”,
entre otras.
En el primer
ejemplo, vemos como el trato entre un menor y un mayor varía, por la diferencia
de edad, el respeto y la admiración que siente, Nat en este caso, por sus mayores.
Entre niños y
jóvenes, la principal diferencia es que los jóvenes tratan a los niños como si
estuvieran siendo molestosos e inventan cualquier distracción para entretener a
los niños y que los dejen en paz.
Por ejemplo: un
grupo de amigos de entre 17 y 18 años mantienen una conversación sobre alguna
fiesta que será en una semana y, de repente, el hermano de uno de los chicos de
unos 8 años de edad se acerca a decirle que está aburrido y quiere jugar. El hermano
mayor le dice que ahora está ocupado, y que mientras se desocupa, vaya a buscar
un caracol para jugar más tarde.
En este caso, se
ve como el hermano mayor persuade al menor para hacer otra actividad y que lo
deje en paz.
Otro caso sería
el modo en que hablan los mayores con los menores. Diferenciando el trato entre
adulto-joven y adulto-niño.
Veamos el caso de
un adulto y un joven:
- -
Mijito,
pásame la sal – pide la abuela.
- -
Claro
abu, ahorita se la paso – responde y le da la sal.
- -
¿Cómo
te ha ido en tus clases mijo?, ¿Ya mismo acabas el año? – cuestiona cariñosa.
- -
Me va
bien abu, ya mismo acabo y la llevo conmigo a pasear un rato – contesta.
- -
Ay
mijito, no tienes porqué – se queja la abuela.
- -
No
abu, déjeme llevarla, quiero que usted conozca lo que me gusta de la ciudad –
dice el nieto, más como un aviso que como una petición.
- -
Está
bien mijito, cuando salgas del colegio vemos que hacer – contesta y siguen con sus
actividades.
Ahora, veamos una
conversación entre un adulto y un niño:
- -
Abuelita,
dame un caramelo – pide la niña.
- -
Claro
mi niña, ya te lo doy – avisa la abuela y le pasa un caramelo de la mesa.
- -
Gracias
abuelita, te quiero mucho – anuncia la pequeña y empieza a comer su caramelo.
- -
Mi
amor, llámale a tu mamá, está en el cuarto de juegos – pide su abuelita y la
niña asiente.
- -
Claro
abu, ahorita te la traigo – dice la niña y sale en busca de su madre.
En este ejemplo, se
puede apreciar que no hay una diferenciación del tono, ya que la niña no sabe
cómo tratar a los adultos, cosa que si saben hacer los jóvenes, como se vio en
el ejemplo del caso de un adulto y un joven.
Es así que puedo
concluir que, los tratos de los niños son idénticos del trato que reciben. En
cambio, el trato de un joven es más respetuoso, porque sabe lo que significa el
respeto, además de la admiración o el desprecio que un joven puede sentir por
el adulto que le está hablando.
Por último,
quiero decir que la interacción entre iguales, es decir, entre dos individuos
del mismo grupo de edad, es normal, sin diferenciación ni palabras corteses, ya
que son personas que entienden el mismo lenguaje.
Un claro ejemplo
sería el de dos jóvenes que mantienen una conversación como la siguiente:
- -
Oye
Nando – llama David a su mejor amigo.
- -
Dímelo
David – se hace presente Nando, al otro lado del celular.
- -
¿Te
vienes a la fiesta de Carol hoy? – cuestiona y Nando hace una mueca del otro
lado de la línea.
- -
Sabes
que no me cae bien la Carol – comenta con un tono amargo.
- -
Lo
sé, pero viene Ginny – dice David picarón haciendo que su amigo se ponga
nervioso.
- -
Está
bien, te veo ahí – anuncia Nando luego de unos segundos y corta la llamada.
Podemos apreciar que,
en la conversación previa, la forma de expresarse es igual, ya que son del
mismo rango etario.
A modo de conclusión,
puedo decir que, las características principales que diferencian el modo de hablar
entre personas de edades distintas, o de edades iguales son, en primer lugar, los
valores de una persona, las ganas de entablar una conversación, el parentesco
que tengan, el estado de ánimo, entre otras.
Koryn Tello Robles
No hay comentarios:
Publicar un comentario